EL CEMENTO EN LOS REVOCOS
Por qué el cemento sigue siendo un problema en la rehabilitación
tradicional
El cemento ha demostrado sobradamente su utilidad en la construcción contemporánea. Nadie lo discute. El problema no es el material en sí, sino su uso indiscriminado en todo tipo de edificios sin tener en cuenta su función.
En la rehabilitación de la arquitectura
tradicional, el cemento sigue generando patologías que podrían evitarse con una
lectura más atenta del edificio y con el empleo de materiales compatibles con
su naturaleza constructiva.
Arquitectura
tradicional: sistemas que trabajan de forma distinta
Los edificios tradicionales están
construidos con materiales porosos, heterogéneos y deformables: piedra,
ladrillo macizo, tapial, madera, morteros de cal y de tierra.
Estos sistemas:
- absorben humedad,
- la evacúan lentamente,
- admiten pequeños movimientos sin romperse,
- y trabajan en equilibrio con el ambiente.
Introducir en ellos materiales rígidos,
impermeables y de fraguado rápido, como los morteros de cemento, altera ese
equilibrio.
1.
Incompatibilidad de rigidez
Uno de los principales problemas del cemento
es su excesiva rigidez frente a los soportes tradicionales.
Cuando un mortero de cemento se aplica
sobre un muro antiguo:
- no acompaña sus movimientos,
- concentra tensiones,
- y acaba fisurándose o desprendiéndose.
En muchos casos, el fallo no se produce
inmediatamente, sino tras años de trabajo diferenciado entre materiales
incompatibles.
2.
Problemas de transpiración y gestión de la humedad
Los muros tradicionales no están
pensados para ser impermeables, sino para regular la humedad. Los muros
modernos tienen a la estanqueidad, que mal regulada es contraproducente.
El cemento:
- dificulta la evaporación,
- bloquea la salida del vapor de agua,
- y provoca acumulaciones de humedad en el interior del
muro.
Las consecuencias habituales son:
- aparición de sales,
- disgregación de fábricas,
- desprendimientos del propio revestimiento.
Paradójicamente, se utiliza cemento para
“proteger” el muro, cuando en realidad lo asfixia.
3.
Patologías ocultas y degradación a largo plazo
Una de las razones por las que el
cemento sigue empleándose es que funciona bien al principio.
El problema aparece con el tiempo:
- los daños quedan ocultos tras el revestimiento,
- la humedad se desplaza,
- la degradación avanza sin ser visible.
Cuando finalmente se manifiestan los
problemas, la intervención necesaria suele ser más compleja y costosa que si se
hubiera empleado un material compatible desde el inicio.
4. Falsa
sensación de seguridad y durabilidad
El cemento transmite una idea de solidez
inmediata:
- endurece rápido,
- permite terminar antes,
- “parece” más resistente.
Sin embargo, en rehabilitación
tradicional, la durabilidad no depende solo de la resistencia mecánica, sino de
la compatibilidad entre materiales y de su comportamiento conjunto a lo
largo del tiempo.
Muchos revocos de cal centenarios siguen
cumpliendo su función. Muchos revestimientos de cemento aplicados en el siglo
XX ya han fracasado.
5. Pérdida
de lectura del edificio
El uso del cemento no solo afecta al
comportamiento físico del edificio, sino también a su lectura arquitectónica.
Revestimientos excesivamente duros y
uniformes:
- borran irregularidades históricas,
- eliminan texturas originales,
- falsean la percepción del muro.
La rehabilitación tradicional no debería
imponer una estética ajena, sino respetar la lógica constructiva existente.
¿Significa
esto que el cemento no debe usarse nunca?
No.
El problema no es el cemento, sino dónde y cómo se utiliza.
En arquitectura tradicional:
- no debe ser el material por defecto,
- no debe emplearse “por seguridad”,
- ni como solución rápida a problemas mal
diagnosticados.
Existen situaciones concretas donde
puede tener cabida, pero siempre con criterio y conocimiento del conjunto.
El cemento sigue siendo un problema en
la rehabilitación tradicional porque se aplica sin comprender el edificio,
sustituyendo la lectura constructiva por soluciones rápidas y estandarizadas.
Rehabilitar no es imponer materiales
modernos a construcciones antiguas, sino entender cómo trabajan y actuar
en consecuencia.
La cal, la tierra y otros materiales tradicionales
no son una moda ni una nostalgia: son, en muchos casos, la solución técnica más
adecuada.


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