ERRORES HABITUALES EN LOS REVOCOS
Pared tradicional de mampuestos en
zócalo, adobes en esquinas y tapial en los paños.
Introducción
Los revocos de cal han demostrado
durante siglos su eficacia y durabilidad. Sin embargo, también es cierto que muchos
de los fracasos actuales atribuidos a la cal no se deben al material, sino
a errores de planteamiento, ejecución o curado.
En rehabilitación y obra nueva se
repiten una serie de fallos que comprometen el resultado final y desacreditan
injustamente una técnica que, bien aplicada, sigue siendo plenamente válida.
Este artículo recoge algunos de los errores
más habituales que se observan hoy en día en la ejecución de revocos.
1. Aplicar un revoco cal sin estudiar el soporte
Uno de los errores más frecuentes es tratar
todos los muros como si fueran iguales.
Piedra, ladrillo, tapial o fábricas mixtas presentan comportamientos distintos
frente a la humedad, la absorción y los movimientos.
Aplicar un mismo mortero sin atender al
soporte provoca:
- falta de adherencia,
- fisuración,
- desprendimientos prematuros.
Un revoco de cal debe adaptarse al
muro, no al revés.
2. Usar
arenas inadecuadas o mal seleccionadas
La arena suele considerarse un material
secundario, cuando en realidad es determinante.
Errores habituales:
- arenas sucias o con finos arcillosos,
- granulometrías mal equilibradas,
- arenas demasiado finas que generan retracción.
Una mala arena arruina cualquier
mortero, incluso aunque se utilice una buena cal.
3. Elegir
la cal por comodidad y no por criterio técnico
No todas las cales sirven para todo.
El uso indiscriminado de una cal hidráulica “porque fragua antes” o de una cal
aérea inadecuada para el muro a revocar “porque siempre se ha usado” conduce a
resultados deficientes.
La elección debe atender a:
- tipo de soporte,
- exposición a la intemperie,
- espesor previsto,
- condiciones ambientales.
La cal no es un producto genérico: es
un material técnico.
4. Añadir
cemento “por seguridad”
La adición de pequeñas cantidades de
cemento (o grandes), sigue siendo una práctica muy extendida.
Se hace con la intención de mejorar la resistencia o evitar fisuras, pero a
medio y largo plazo suele generar incompatibilidades, rigideces
excesivas y problemas de transpiración y fisuras.
En muchos casos, el problema que se
intenta corregir no está en la cal, sino en:
- la arena,
- el amasado,
- el curado.
5. Aplicar
el mortero como si fuera un enfoscado moderno
El revoco de cal no se extiende,
se lanza.
Aplicarlo como un mortero industrial, sin energía ni compactación, impide que
el material penetre en las irregularidades del soporte y se adhiera
correctamente.
La técnica de aplicación forma parte importante
del resultado final.
6. Buscar
planeidades falsas en muros antiguos
Forzar una planeidad perfecta sobre
muros históricos deformados conduce a:
- espesores excesivos,
- tensiones internas,
- fisuración y finalmente desprendimientos.
En este tipo de fábricas no se busca la
geometría moderna, sino la protección, regularidad
de espesor y la lectura honesta del muro.
7.
Descuidar el curado del revoco
Probablemente el error más común y más
grave.
La cal necesita:
- tiempo,
- humedad,
- protección frente al sol y el viento.
Un secado rápido provoca contracciones,
fisuras y una carbonatación deficiente.
Muchas patologías atribuidas al material tienen su origen en un curado
incorrecto.
Muro tradicional de mampuestos en
zócalo, elevación de la humedad desde la calle y desprendimiento del enfoscado de mortero de cemento.
Detalle del muro anterior. Fisuras evidentes. En anteriores reparaciones se añadió una malla de alambre galvanizada que finalmente se ha oxidado. El revoco no permite a la pared su secado.
Conclusión
La mayoría de los problemas en los revocos
de cal no se deben a la técnica en sí, sino a la pérdida de conocimiento y
de paciencia en su aplicación.
Un revoco de cal exige:
- leer el soporte,
- elegir bien los materiales,
- aplicar con oficio,
- y respetar los tiempos.
Cuando se hace así, los resultados
hablan por sí solos, incluso después de décadas.




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