EL ESGRAFIADO DESAPARECIDO DE LA ERMITA DE HORCAJO DE MONTEMAYOR

 

 El esgrafiado desaparecido de la ermita de Horcajo de Montemayor

Arquitectura, tipografía y tradición en la Sierra de Béjar

Vista frontal antigua de la ermita

En la ermita de Horcajo de Montemayor, al sur de la provincia de Salamanca, existió hasta fechas recientes un esgrafiado sobre revoco de cal que, aunque fragmentario, permitía reconocer con claridad una tradición constructiva y decorativa profundamente arraigada en la arquitectura rural del oeste peninsular.

Situada en un entorno abierto y vinculada al paisaje agrario, la ermita presenta una tipología sencilla pero bien definida: un volumen prismático de fábrica de granito, precedido por un pórtico abierto sostenido por columnas también de piedra, que actúa como espacio de transición entre el exterior y el ámbito devocional.

Lectura cronológica del conjunto

El pórtico: estructura y lenguaje arquitectónico

El elemento más significativo del conjunto es el pórtico frontal. Se compone de columnas de fuste cilíndrico en granito, con capiteles de talla sencilla, de tradición popular, alejados de órdenes clásicos estrictos, pero con una clara voluntad compositiva. Los capiteles, de clara tradición tardomedieval, responden a un trabajo de cantería popular, ajeno a los órdenes académicos. La ermita presenta un pórtico de tradición constructiva anterior, probablemente de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, sobre el que se añadió posteriormente, ya en época barroca, un programa decorativo en revoco de cal con esgrafiado e inscripción devocional.

Fotografía obtenida por el autor en los años 90

El muro de cierre se cierra sobre tres cuatro pilares y sobre ellos se desarrolla una serie de tres arcos de medio punto rebajados que configuran los paños interiores. El arco central, de mayor desarrollo, enmarca el acceso y a ambos lados se concentraría el programa decorativo. El paño de la izquierda se encontraba cubierto por un revoco simulando ladrillo visto que ocultaba el esgrafiado. La cubierta ha permitido la pervivencia de un revoco de cal durante más de cuatrocientos años.

Este tipo de solución, frecuente en la Sierra de Béjar y en áreas próximas del norte de Cáceres, responde a una arquitectura funcional, donde la piedra configura la estructura, mientras que los acabados se resolvían mediante revocos de cal.

Imagen de www. verpueblos.com

El revoco como soporte de significado

A diferencia de lo que hoy puede percibirse, los muros de la ermita no estaban concebidos para mostrarse en piedra vista. Lejos de ser un acabado secundario, el revoco constituía la verdadera piel del edificio, y cumplía una doble función:

  • técnica, protegiendo la fábrica frente a la humedad
  • estética y simbólica, al servir de soporte para inscripciones y decoración.

En el paño central del pórtico se desarrollaba un esgrafiado que combinaba texto e imagen en una composición ordenada en bandas horizontales.

La inscripción: tipografía y contenido

La inscripción, hoy desaparecida, podía leerse parcialmente y respondía a una fórmula devocional habitual:

“O VIRGO MARIA
I DE IOSEPH
AÑO DE 16…”

El uso de “IOSEPH” en lugar de “José” indica una grafía de raíz latina, frecuente en la epigrafía de los siglos XVII y XVIII. La tipografía es de mayúsculas capitales de trazo sencillo, sin apenas desarrollo ornamental, lo que sugiere una ejecución por parte de un maestro local más que de un taller especializado.

Las letras se organizaban siguiendo líneas de pauta marcadas en el propio revoco, lo que evidencia un trabajo planificado, aunque de carácter artesanal. La composición es equilibrada, con un eje central claro y una distribución regular del texto bajo el arco.

La presencia de la fórmula “AÑO DE…” permite situar la intervención en un momento concreto, aunque la cifra final no se conserve. No obstante, por tipología y contexto, puede adscribirse con bastante probabilidad al último tercio del siglo XVII.

La cenefa: geometría y tradición popular

Bajo la inscripción se disponía una cenefa decorativa realizada mediante esgrafiado, compuesta por una sucesión de cuadrados en cuyo interior se desarrollan rosetas de cuatro pétalos.

                                                Reconstrucción de la decoración que existió en el muro.

Este motivo, de raíz geométrica, es característico de la arquitectura popular de la Sierra de Francia y la Sierra de Béjar aunque los cruces en damero son más abundantes en Extremadura. Su ejecución responde a la técnica tradicional de dos capas de mortero de cal, donde la capa superior se raspa para dejar ver el color inferior.

La repetición modular de las rosetas responde a un sistema decorativo aprendido y transmitido dentro del propio oficio y genera una banda continua que ordena visualmente el paramento y refuerza la horizontalidad de la composición. Podemos entender que manteniendo la simetría de la fachada se repetiría al lado izquierdo.

Un lenguaje compartido en el territorio

El esgrafiado de Horcajo de Montemayor no es un caso aislado, sino que forma parte de un lenguaje decorativo extendido por el sur de Salamanca. Ejemplos similares pueden encontrarse en localidades como La Alberca, Miranda del Castañar o Mogarraz, donde la cal y el esgrafiado constituyen elementos esenciales de la identidad arquitectónica.

Estos motivos, transmitidos a través del oficio de los albañiles, configuran una tradición en la que la decoración no es un añadido superfluo, sino una expresión más del sistema constructivo en el que se intuye una voluntad de dignificación estética del edificio.

Consideración final

Aunque el esgrafiado ya no se conserva, las imágenes recogidas en los años noventa, junto con su documentación posterior, permiten reconocer la importancia que tuvieron los revocos de cal como soporte de expresión en la arquitectura rural. En ellos se combinaban técnica, devoción y oficio, dando lugar a superficies que no solo protegían el edificio, sino que también transmitían significado.

Reconstrucción (IA GPT) del aspecto que tendría en su ejecución

La ermita de Horcajo de Montemayor sigue siendo hoy un ejemplo valioso de arquitectura tradicional. Y aunque su aspecto haya cambiado, el recuerdo de aquel esgrafiado permite entender mejor cómo fueron, durante siglos, los muros encalados de este territorio, donde la cal no solo protegía, sino que también daba forma a la arquitectura

 

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