EL REVOCO COMO PIEL DE LA ARQUITECTURA TRADICIONAL
En la construcción popular se levantaban muros con los
materiales del entorno, desde chozas construidas con ramas tejidas o
entrelazadas, revestidas con barro, hasta los paramentos de sillería
perfectamente escuadrada encontramos infinidad de ejemplos de cerramientos que
servían para proteger de las inclemencias a los animales y a la humanidad.
En Castilla y León son comunes los muros de tapial sobre zócalos de mampuestos, adobes de barro sin cocer, de ladrillos macizos cocidos en hornos tradicionales con durabilidad irregular, mampostería de todo tipo y piedra, incluso de cantos rodados en localidades próximas a los ríos, todas ellas, cuando se necesitaba abrigo se repellaban ya fuera con barro, yeso, cal, o mezclas de ellos con arena para conseguir evitar en lo posible el paso del aire y sobre todo la humedad. Estas capas aplicadas a las paredes se realizaban inicialmente por el exterior y posteriormente también por el interior aportando solidez y unidad a un muro compuesto por elementos de pequeño porte. Le aportaban la piel a los edificios e incluso el maquillaje, como el de la imagen de Casares de las Hurdes.
Casares de las Hurdes. 1928. Ruth Matilda Anderson. Revoco y recercado esgrafiado.
Calle Rabanal nº2 (Salamanca). Edificio revocado y esgrafiado demolido en 2026
Del mismo modo que cuidamos nuestra piel, cada día más, deberíamos
ser conscientes del cuidado que necesitan los revocos que protegen los muros de
barro, ya sea tapial o adobes, ladrillos antiguos, mamposterías asentadas con
barro o argamasa o incluso sillarejos con juntas que se debilitan y desprenden.
Por el contrario, hoy se reducen los revocos, se deja la madera de los
entramados a la intemperie, también los dinteles de muchas casas y la
mampostería o ladrillos con extraña colocación o en mal estado. Una estética
teatral y efectista que se aleja de la realidad, debilita y desprotege los
muros, intentando guarnecerlos con hidrofugantes, resinas y siliconas que en
muchos casos también requieren reposición constante si se pretende mantenerlos
en buen estado.
Los nuevos materiales aplicados a las fachadas, desde los
chapados cerámicos, pasando por los revestimientos metálicos y la formación de
muros cortina no han demostrado aún la eficacia longeva de los revocos de cal
tradicionales.
Los nuevos materiales para revocos garantizan unas
prestaciones y probablemente durabilidad si están bien ejecutados pero generalmente
carecen de capacidad expresiva, solo aportan limpieza y luz. El operario
ejecuta con destreza y rapidez, pero sin la menor expresión de su oficio
reflejada en los muros, como en la imagen de Zarapicos.



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